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1.05.2011

Llueve en diciembre


Llueve en diciembre



Para lo ambiguo
nunca hay explicación
entre líneas y sin corazón.
Hoy duermo desvelado

y sin razón
corre el pensamiento
hacia el balcón
y no hay como embargarlo.

Tormento que se asoma por la cama
y regresa sin así quererlo.
No hay vanidad que ocupe al pobre
ni rico sin su precio.
Entre blanco y negro
siempre hay gris,
no hay que ser genio
para entenderlo.

Llueve en diciembre
pero qué más da,
si el mar ya está mojado
y caen las gotas sobre el techo.

Gotas de agua que desde el cielo
se desbordan con el tiempo;
para quien busque nadar a flote,

se encuentre ahogado en el estero.

Siete pecados, veinte mentiras,
miles de excusas arrepentidas.
¿A dónde irá a parar el necio?
Si no acepta su caída.
Que por error habré errado,
habré querido ser sin ser,
por decir que fui sin tener con qué,
a manos vacías, modestia desterrada.

Sigo siendo humano
bajo este perfume de Chanel
y estos zapatos Prada,
aunque aparente de oro en chapa.
Una vida a medias y en prestas
ha sido mi jornada
y en mi infeliz sombrío
firmaría cualquier día para regalarla.
Entre blanco y negro
siempre hay gris,
no hay que ser genio
para entenderlo.

Llueve en diciembre

pero qué más da,
si el mar ya está mojado
y caen las gotas sobre el techo.


FLA
 lunes, 3 de enero 2011

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