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2.12.2012

Un Mundo, Dos Cobardes


Un Mundo, Dos Cobardes


Llevo tu veneno bajo mi piel
Tu mirada en mi conciencia
y hasta tu voz grabada en mí.
Tú, siempre presente
y yo sin poder dejarte ir.

Cada palabra dicha
en algún recuerdo adentro.
Acercándome,
aunque no quiera,
llevándome siempre a ti.
Tú, mi ángel algo inocente,
amigo y confidente.
Cómo dejarte ir?

Y a estas alturas
me pregunto,
qué hago contigo todavía?
Cuando un día es tan fácil
decirme hasta luego
y tras palabras convincentes regresas
y bien sabemos
que siempre ha sido así.

¡Maldita cobardía!
¡Ya, quédate o vete!
Ámame si me quieres
pero quema esa ilusión ardiente
mas no dejes que me quiebre
que debemos ya ser fuertes,
es tiempo de dejar este frenesí.

Vas,
creyendo en tu libre albedrío
sin dejarme ya probar
lo que hace rato
me corresponde.

Quieres del mundo todo,
quieres todo mas no me dejas ir.
Sin motivo y a tu modo,
tras escusas y despojos
de quienes culpas-
la clemencia y el despecho
y yo que aún tengo fe en ti.
Evitas evidente cercanía
sólo hasta poderte creer ser
lo suficientemente libre.
Mientras,
te dejo creer que lo eres.

Sé y sabes
que no existe nada
más íntimo en tu vida
y que entre tú y yo no existen límites,
cuentos ni hipocresías
pero siempre aunque confianza excesiva,
confianza te falta
para poder caer por completo en mí.

Te sobra cobardía- digo;
pero después de tanto tiempo,
albergada en la paciencia
o bien perseverancia,
corriendo tras tus besos
o bien la adrenalina de tu sexo,
pienso,
-también me sobra a mí.
Fla. Enero.24.2009.

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