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10.10.2011

Labios de soñador

Labios de soñador

En el bolsillo de mi pantalón
llevo los sueños que has mojado
por un peso anti-civilizado
colgando de un tal vez a un "ojalá".
Juntando los restos de una peseta
que lleva esperando demasiado tiempo por cobrar 

quién sabe si un beso o un te quiero
que me dieras en el sofá.


Más aire que sustancia
Más desenfreno que amor
Más deseo que adorarme
Más dolor que juventud
Entre las cenizas que recojo
de este fuego que se extingue
al que hace meses ya la llama se ap
agó.


Voy guardando lágrimas para luego,
voy dejando nuestra lista en el buró.
Mientras sigo colgada sin remedio
de los puntos suspensivos
que me inventé de tu última oración.


Aún creyendo tercamente
que fuimos mucho más que eso
pues de qué vale tanto sexo-
¿De qué vale decir tanto sin amor?
Que tanto he justificado
que ya me he quedado sin pretextos,
sin excusas  ni defensa a tu favor.
Pues aunque siga pasando el tiempo
confieso que aún no entiendo-
¿Cómo es que todo acabó?


¿A dónde irán aquellos sueños
que con palabras inventamos-
palabras son palabras, no?
¿A d
ónde irán las fantasías prohibidas
por no decir "menage-trois"?


¿A dónde irá el amarnos para siempre,
aquellos planes de viajar,
el tenerte en mis brazos, cariño,
darte besos sin motivos,
aquellas clases de baile en un salón?


Los cuentos de fingirle al mundo
un amor civilizado
que tras paredes pareciera jungla
al estilo "Jane y Tarzán".


¿En dónde queda el darte más que todo,
y el arte de ser tal para cual,
el amor que me jurabas
y las ganas de volverme a amar?


¿A dónde ha ido el no querer perderme
y el querer tenerme en tu vida siempre,
sin dejarme escapar?


No te miento, cierro los ojos,
y aún nos veo juntos - cincuenta años más.
Pero del dicho al hecho qué largo trecho,
por más que quisiera que fuera cierto,
pues aún me muero por un mísero beso
de tus labios de soñador.


Cuelgo de la esperanza de no haberme equivocado,
de saber lo que me has dado,
y de no rendirme sin antes haber peleado
por quien decidí darle mi corazón.
Que por ilusa habré errado, quizás pecado
ante los pies de la tentación.
Pero si  en el amor todo se vale,
¿qué tanto se vale en el desamor?

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